Una forma de mirar: Fabrizio Simoneen

¿Desde dónde fotografías?

Me gusta pensar que fotografío desde mis propias necesidades: desde lo que extraño, lo que me conmueve y aquello que deseo seguir viviendo. Me encuentro especialmente atraído por los momentos en los que una familia se muestra unida, por las relaciones entre las personas y por esos silencios que dicen mucho más que las palabras. Todo eso me lleva a un lugar de introspección y hace que mi trabajo se vuelva más personal.


¿Qué parte de tu historia personal aparece en tus imágenes?

La memoria es el eje que atraviesa todo mi trabajo. Me interesa cómo se transforma, cómo se reconstruye e incluso cómo se corrompe con el paso del tiempo. Para mí, una fotografía es justamente eso: una memoria que, con los años, puede adquirir un significado completamente distinto al que tuvo cuando fue creada.

¿Qué te interesa observar cuando nadie está actuando para la cámara?

Las miradas perdidas. Hay algo en ellas que siempre me ha fascinado, porque siento que contienen un universo propio. Son instantes donde las personas simplemente existen, sin intención de representar nada.



¿Qué significa para ti una buena documentación de una boda?

No se trata de lograr una cobertura perfecta, sino de crear imágenes capaces de conservar aquello que realmente importa.


¿Qué imagen tuya sientes que deja de ser “boda” y empieza a ser documento?

Definitivamente, los retratos. Cuando un retrato logra desprenderse del contexto del evento y habla de la persona en sí misma, deja de pertenecer únicamente a una boda para convertirse en un documento de quién fue alguien en ese momento de su vida.

¿Qué hay en esa imagen que habla de algo más amplio que el evento?

La manera en que está construida: la composición, la luz, los gestos, las pausas y la presencia del sujeto. Son elementos que permiten que la imagen trascienda el acontecimiento y hable sobre la identidad, el tiempo o la memoria.

¿Qué no estás dispuesto a sacrificar en tu manera de mirar?

Nunca sacrificaría la dimensión poética de mi trabajo. Me interesa que mis imágenes conserven ese lado melancólico, sensible y, en ocasiones, abstracto. Es ahí donde siento que habitan las emociones que realmente quiero transmitir.


¿Qué debería quedar de una boda en las fotografías, más allá de la fiesta?

Un registro honesto de las personas. Creo que las imágenes que realmente permanecen son las más sencillas e imperfectas, aquellas donde las personas dejan de posar y simplemente son.


¿Qué te interesa conservar para el futuro?

La autoría de mi trabajo. Me gustaría que, con el paso del tiempo, mis fotografías siguieran reflejando esa mirada íntima y personal sobre la memoria, sin perder la sensibilidad desde la que nacen.


¿Qué significa para ti formar parte de NTR?

Para mí, NTR representa un espacio para compartir, aprender e inspirarme junto a otras personas que admiro. Es la posibilidad de sentirme parte de un colectivo donde el diálogo, el intercambio y la creación tienen más peso que la inmediatez y el ruido de las redes sociales. Es un lugar para conectar con grandes artistas desde un espacio mucho más humano.

Merida, México

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